No. 156 06FEB67, A 59 AÑOS DE LA PRIMERA FUGA DEL CUARTEL SAN CARLOS
- milbreuster
- 6 feb
- 5 min de lectura
El 7 de febrero de 1967, la prensa escita de Caracas, de circulación nacional, amaneció con grandes titulares que llamaron la atención de los venezolanos:
Ultimas Noticias “Pompeyo Márquez, Petkoff y García Ponce burlan la seguridad del San Carlos”
El Mundo; “Túnel bajo el San Carlos: la fuga mejor planificada del siglo”
El Universal: “Cuerpos de seguridad en alerta máxima tras huida de insurgentes”
La Esfera: “¿Dónde están los fugados? Autoridades en máxima alerta”
El Nacional: “Alta tensión en el gobierno tras espectacular fuga de jefes comunistas”
Por su parte el Ministerio de la Defensa, emitió un comunicado, firmado por el jefe de ese despacho, el General de División Ramón Florencio Gómez, informando a la opinión nacional, el hecho ocurrido: “…El ministro de la Defensa informa a la colectividad que en las primeras horas del día de hoy se dieron a la fuga los procesados militares identificados como Guillermo García Ponce, Teodoro Petkoff Malek y Pompeyo Márquez, quienes se encontraban detenidos en el Cuartel San Carlos. La fuga de los procesados militares se efectuó a través de un túnel construido expresamente en dirección Norte-Sur, desde un abasto situado entre las esquinas de Macuro y Jabonería hasta el Cuartel San Carlos. Se han tomado las medidas conducentes a la captura de los fugitivos y abierto las averiguaciones del caso. Oportunamente se informará al respecto.”
En nuestro país se estrenó en 1963, la película “The Great Escape”, que llegó a nuestras salas de cine como “El gran escape”; un clásico de guerra basado en hechos reales, tomados del libro de Paul Chester Jerome Brickhill, australiano, piloto de guerra del Reino Unido, a quien en 1943, le derribaron su avión cuando sobrevolaba Túnez, fue hecho prisionero de guerra y llevado al campo “Stalag Luft III”, cerca de la ciudad de Sagan (hoy Żagań, Polonia), en la región de Baja Silesia, a unos 160 km al sureste de Berlín-Alemania. Esta cinta narra el intento de fuga masiva, de más de 200 prisioneros de guerra aliados (principalmente británicos y estadounidenses) de un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial, mediante la construcción de tres túneles. La película causo una gran alharaca tanto en Caracas como en las principales ciudades de Venezuela donde se exhibió, y a nivel mundial fue una de la más taquillera del año.
Se dice que esta obra cinematográfica, vista por “Tirios y Troyanos” en nuestro país, inspiró en particular, a tres amigos de la lucha clandestina que llevaba la izquierda venezolana contra los gobiernos legítimamente constituidos, quienes llegaron casi a prometerse que si caían presos “…harían todo lo posible por fugarse al estilo de El Gran Escape”; ellos fueron: el caraqueño Guillermo García Ponce, el bolivarense Pompeyo Ezequiel Márquez Millán y Teodoro Petkoff Malek, a quien yo le decía “el blanquito de El Batey”, por haber nacido en la comunidad cañera con ese nombre, del estado Zulia, donde mayoritariamente sus habitantes son de piel oscura.
Para el 1964 los dirigentes del Partido Comunista de Venezuela, en la clandestinidad, requieren hacer ajustes en su organización y estudian la posibilidad de liberar a personajes de ese partido que se encontraban detenidos; ordenan a su Buró Político (BP), dar inicio a operaciones para lograr ese acometido con los que se encontraban en el Cuartel San Carlos.
Para el año 1967, se encontraban privados de libertad en el Cuartel San Carlos de Caracas, varios de los militantes de la izquierda más radical, recluidos, entre otros el senador Jesús Faría y los diputados Gustavo Machado, Eduardo Machado, Jesús María Casal y Jesús Villavicencio, además de: Luis Emiro Arrieta. Guillermo García Ponce, Pompeyo Márquez, Donato Carmona, Héctor Rodríguez Bauzas, Freddy Muñoz, Alonso Palacios y Teodoro Petkoff, etc.
No fue fácil la escogencia por parte del BP, de la lista de candidatos a ser liberados; se seleccionaron al Diputado Gustavo Machado y a los altos dirigentes del BP: Guillermo García Ponce, Pompeyo Márquez y Teodoro Petkoff. A última hora se saca de la lista a Machado por su edad (68 años), pues representaba un riesgo muy alto que podía comprometer la acción.
En esta operación se le dio la dirección dentro de la cárcel a García P., y afuera, estaba bajo el mando directo del BP.
Para ese momento en la Parroquia caraqueña de San Juan, había un “turquito”, que sobresalía por su admiración y participación en la “lucha política”; se trataba de Nehemet Chagin Simón, a quien cariñosamente le decían “Simón el árabe”; sirio, de 27 años de edad, que había sido preso político en Damasco y tenía seis años en Venezuela. Fue contactado por gente del BP y le plantearon el plan de liberación para los detenidos. “Simón el árabe” aceptó muy complacido y de inmediato se integró al BP. Comienza por conseguir un inmueble en las inmediaciones del Cuartel. El 7 de junio de 1964 alquila un local ubicado frente al Cuartel San Carlos, e instala allí una bodega, que la llamó: “Abastos San Simón”.
Simón, comenzó su trabajo, hábilmente se ganó el cariño y la amistad de los custodios y hasta consiguió un “salvoconducto” para su desplazamiento por esa “zona de seguridad”, así mismo estacionar su camioneta, en las inmediaciones del cuartel.
Para el mes de enero del 1967, todo estaba hecho; el equipo de trabajo estaba conformado para comenzar la excavación del túnel; tendría como jefe a Antonio José Urbina, (A) Caraquita. Simón tendría sus ayudantes en el abasto, quienes serían los excavadores: Nelson López, Dimas Negrín. En cuanto al túnel la periodista María Luisa Páez, del diario El Nacional, que tuvo acceso a esta vía de escape, lo describió de la manera siguiente: “construido con la ayuda de ingenieros y geólogos, está expertamente apuntalado y tiene instalación de alumbrado eléctrico en sus 60 metros de extensión. Tiene 70 centímetros de alto”. Además, añadió que “a la entrada, tiene una altura de 4,20 metros. Su ancho no permite el paso más que de una persona por turno. Para su construcción se emplearon instrumentos de precisión, tales como teodolitos, brújulas y, para su sustentación, se usaron gatos hidráulicos y prensas”
Fue un arduo trabajo, medir, planear y excavar un túnel desde la bodega, que cruzara la calle y llegara hasta el calabazo del cuartel donde se encontraban Pompeyo Márquez, García Ponce y Teodoro Petkoff; pero lo que llamó poderosamente la atención fue el desecho de la tierra extraída del túnel. Esta era acumulada en sacos de 50 ó 60 kilogramos, que una vez llenos, eran llevados hacia la camioneta de Simón y este las transportaba y los arrojaba en el Río Guaire
Finalmente, el túnel alcanzo a su meta al llegar hasta la base del calabozo. El día 5 de febrero, domingo de Carnaval, previas coordinaciones, a las siete de la noche, Freddy Muñoz y Alonso Palacios, quienes estaban al tanto de los planes, organizaron una fiesta con el fin de llamar la atención de los guardias; y los tres seleccionados, estaban a la espera de oír el sonido que haría la ruptura del piso del calabozo. Una vez abierto el boquete los presos en cinco minutos (entre las 8:15 y las 8:20 pm.), llegaron al negocio de Simón, quien los ocultó en la parte trasera de la camioneta, los tapo con una lona y arriba les colocó varias cajas de vegetales y emprendió el camino a la “libertad”.
La fuga del Cuartel San Carlos en 1967 permanece en la memoria venezolana como un hito de precisión e ingenio logístico. Lo que comenzó como una inspiración cinematográfica derivada de “El Gran Escape”, terminó convirtiéndose en una realidad técnica asombrosa que, durante tres años de preparación clandestina, logró burlar el sistema de seguridad estatal y marcó un capítulo imborrable en la historia de la lucha política venezolana del siglo XX.

Puerto Ordaz, 6 de febrero de 2026
MILTON R. ABREU A.
Coronel Ejército Siglo XX





Comentarios