No.158 20FEB61, A 61 AÑOS DEL INTENTO DE GOLPE DEL CORONEL EDITO RAMIREZ
- milbreuster
- 20 feb
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Actualizado: 25 feb

A lo largo de mi trayectoria como Oficial del Ejército Venezolano, especialmente en funciones de Comando e Inteligencia, acumulé experiencias y recuerdos invaluables que, como bien dice mi amigo Augusto allá en mi querida Agua Clara: “...no se compran en la pulpería de Don Agustín"
Una conspiración es un acuerdo secreto entre dos o más personas para llevar a cabo un plan ilegal, dañino o subversivo, generalmente contra una autoridad, persona u organización, manteniendo el plan oculto al público o afectados, y puede variar desde intrigas políticas hasta delitos graves como asesinato o traición.

En nuestro país a lo largo de su historia, conspirar ha sido casi “un deporte nacional”, pues todos los gobiernos han sido víctimas de ese fenómeno tan presente en la sociedad venezolana. Siempre he dicho que la “conspiración” es un trastorno mental digno de ser estudiado por profesionales como psiquiatras y psicólogos clínicos, por presentarse como un síntoma de una crisis de confianza institucional y de una polarización extrema; eso sí, tienen una característica común: que, mientras la están preparando, todos sus participantes la niegan. De esto tengo múltiples ejemplos, pero por ahora, sólo mencionaré a tres: uno de ellos el General de Brigada (FAV) Jesús María Castro León, graduado en la Escuela Militar de Aviación en 1928, para el 1931 ya estaba conspirando contra el General Juan Vicente Gómez, en 1958 lo hizo contra el General Marcos Pérez Jiménez, ese mismo año siendo él, Ministro de la Defensa de la Junta de Gobierno, conspiró contra el Almirante Wolfgang Larrazábal y en el año 1960, lo hizo contra Rómulo Betancourt. Otro famoso conspirador fue el Mayor (GN) Italo Brett Smith y dejo de último, ex profeso, al Coronel (Ej.) EDITO JOSE RAMIREZ ROSALES, graduado en la Escuela Militar de Venezuela, el año 1935, pues este Oficial conspiró contra el gobierno de Rómulo Betancourt y produjo lo que se conoció como “El Golpe del Coronel Edito Ramirez”, que muy bien lo detalla el General de División (Ej.) Carlos J. Peñaloza Zambrano en su libro; “El Delfín de Fidel, la historia oculta del golpe del 4F” y del cual transcribo textualmente, a continuación, parte del Capítulo 3:

“…La noche del 20 de febrero de 1961, siendo yo alférez (cadete de 4º año) ocurrió un hecho extraño en la Academia Militar. Esa noche hubo un conato de golpe cuando el coronel Edito Ramírez intentó tomar mi Alma Mater con un grupo de civiles armados. En ese momento ese oficial de ultraderecha era director de la Escuela Superior del Ejército. Durante su carrera había sido conspirador activo desde la revolución de octubre en 1945. Su entrada fue facilitada por algunos oficiales adscritos al instituto, incluyendo a los tenientes José Antonio Herrera Betancourt y Pedro Maximino Oliva Campos. La intentona buscaba sublevar a la AMV que iniciaría a un golpe de Estado para derrocar a Betancourt.
Al detectarse a los golpistas alguien disparó la alarma y las sirenas nos despertaron y nos hicieron ir corriendo a formación al patio de ejercicios. Allí nos enteramos que había ocurrido un conato de golpe, pero que gracias a un grupo de cadetes la insurrección había sido debelada. Según me enteré en los corrillos esa noche el coronel Edito Ramírez fue detenido por un grupo de cadetes de tercer año. Al día siguiente me enteré que el jefe golpista había sido capturado por miembros del clan de “Los Panas”. A mi esa extraña acción por iniciativa de “Los Panas” me pareció sospechosa. Como cadete de 4º año no veía ninguna razón para que ellos hubieran estado presentes allí a esa hora sin autorización y empecé a investigar.

Los detalles de lo ocurrido fueron descritos casi medio siglo más tarde por el general de división y exministro de la Defensa Fernando
Ochoa Antich, un miembro de ese grupo en su libro Así se rindió Chávez.
Según Ochoa: “Desde mi ingreso a la Academia Militar mis mejores amigos fueron Carlos Santiago Ramírez y Ramón Santeliz Ruiz […] Nosotros tuvimos una importante actuación durante el alzamiento del Cnel. Edito Ramírez […] Esa noche el brigadier Santeliz Ruiz siendo el rondín de guardia me despertó al darse cuenta de la situación anómala y decidimos reforzar el servicio […] Poco después junto con el primer brigadier Carlos Santiago Ramírez, pasamos por el Salón de Honor y vimos cuando el Tte. Herrera Betancourt con unos civiles detenía a los Tenientes. Quero Franco y Guevara Sánchez […] seguimos a la prevención (entrada principal de la AMV) y vimos que el Tte. Pedro Oliva Campos tenía encañonado al Mayor Carlos Carnevali Rangel. En ese momento llegó a la AMV el Tte. Cnel. Tulio Misael Pernía, Comandante del Cuerpo de cadetes y detuvo al Tte. Oliva Campos y nos ordenó vigilarlo […] La mayoría de los cadetes eran partidarios del alzamiento” (Elino Martínez, Rafael. 2012. Conversaciones secretas. Caracas, Venezuela, Editorial Libros Marcados). La historia de esa noche narrada por Ochoa, deja muchos cabos sueltos:
¿Qué hacían unos cadetes de 3er año deambulando sin autorización a medianoche por el Gran Hall de la AMV?
¿Por qué decidieron actuar personalmente en lugar de notificar a sus jefes naturales?
¿Por qué no detuvieron al teniente Herrera Betancourt que había arrestado a los oficiales de guardia?
¿Por qué el Tte. Herrera no detuvo esa noche al Tte. José Humberto Vivas quien era el 2º turno ronda?
¿Qué hacían en la prevención (Hall de entrada de la AMV), cuando Edito Ramírez detuvo al mayor Carnevali?
¿De qué lado estaban estos cadetes cuando llegó el Cnel. Pernía?
¿Por qué Ochoa dijo que la mayoría de los cadetes estaban de acuerdo con el golpe?
Particularmente creo que esta última observación no era cierta. Aunque entre los cadetes había infiltrados de derecha e izquierda, en ese momento la mayoría no teníamos inclinación política, ni simpatías golpistas. El rumbo de la asonada cambió tan pronto llegó a la Academia el comandante del Cuerpo de Cadetes, el Tcnel. Tulio Misael Pernía.
Al arribar Pernía se encontró en la prevención al Cnel. Edito Ramírez con los tenientes alzados y “Los Panas”. Estos alumnos estaban allí sin justificación, pero en ese momento al verlos el Cnel. Pernía les ordenó detener a Edito Ramírez, Herrera Betancourt y Oliva Campos junto a los civiles allí presentes. Los cadetes del clan de “Los Panas” obedecieron automáticamente al Comandante del Cuerpo. Entre los civiles detenidos esa noche estuvo un ex cadete llamado Fernán Altuve Febres, quien en la Academia había protegido a “Los Panas” por su amistad con el cadete Ochoa Antich. Todos ellos iban a jugar un papel importante en el golpe del 4F.
¿Qué hubiera pasado si Pernía no llega a la Academia? ¿Apoyaban “Los Panas” el golpe y se vieron obligados a cambiar los planes y simular la detención del coronel golpista?
Dos testigos presenciales del incidente, el teniente Herrera Betancourt y Eddie Ramírez, un civil hijo de Edito, me informaron que una partida de 10 cadetes armados detuvieron al jefe golpista. La pandilla de “Los Panas” estaba compuesta por 10 integrantes. ¿Fue pura coincidencia? Eso tal vez nunca lo sabremos. ¿Qué hacían “Los Panas” allí esa noche en vez de estar durmiendo?
El misterio se espesa si tomamos en cuenta que el Cnel. Edito Ramírez era de ultraderecha al igual que Santiago Ramírez. Santeliz era comunista (sin que lo supiéramos) y Ochoa era cercano a los adecos. El único “Panda” de derecha era Santiago, quien era primer brigadier y el cadete de mayor jerarquía en la pandilla.
Ese enigma se explica porque el jefe del golpe de esa noche era el Cnel. Hugo Trejo, el nasserista conectado con Douglas Bravo. Para entonces todavía existía una estrecha conexión entre militares comunistas y derechistas que databa de la lucha en la resistencia contra Pérez Jiménez. Lo ocurrido esa noche nunca se aclaró y pronto el incidente se olvidó. Personalmente estoy convencido que esa noche “Los Panas” eran parte del golpe abortado.
Pienso que al menos Santeliz tuvo información previa de lo que iba a ocurrir esa noche. En esa fecha tuve guardia de alférez de día y por curiosidad revisé el rol de guardia nocturna. El segundo turno de rondín lo tuvo mi compañero de promoción el alférez Jorge Álvarez Cardier. El auxiliar del rondín había sido el brigadier Santeliz quien sospechosamente había cambiado su turno de guardia para coincidir con la entrada de los golpistas. También noté que ni Santiago Ramírez, Ochoa Antich y el resto de “Los Panas” no tenían guardia esa noche.
Ese hecho me puso suspicaz y hablé con mi comandante de compañía, el capitán Ángel Belisario Plasencia. Al oírme me dijo sonriendo maliciosamente: “Peñaloza, no seas tonto. Ochoa Antich es ahijado de Carlos Andrés Pérez (CAP) y no les van a hacer nada”. CAP, a la sazón, era el Ministro del Interior de Rómulo Betancourt. Este evento, que luce inconexo con Chávez, quien apenas tenía 7 años, fue un presagio de lo que ocurriría 31 años más tarde. El 4F de 1992 Ochoa, Santeliz y Santiago siendo generales jugaron un rol importante en ese golpe. Este hecho no fue una simple coincidencia…”
El golpe abortado del Coronel Edito Ramírez permanece como un enigma lleno de contradicciones y 'cabos sueltos'. Este episodio nos recuerda que la conspiración, más que un acto político, ha sido una patología recurrente en nuestra vida institucional, donde los protagonistas cambian pero las intrigas, como las de 'Los Panas', dejan huellas imborrables que solo el tiempo y la experiencia permiten descifrar.

NOTA: Recomiendo leer el libro del General Carlos J. Peñaloza Z., citado ut supra, por ser una excelente “investigación”, que presenta detalles inéditos sobre la historia reciente de nuestro querido Ejército.
Puerto Ordaz, 20 de febrero de 2026
MILTON R. ABREU A.
Coronel Ejército Siglo XX





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