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No.161 LA EMBOSCADA DE EL CEPO

Nuestro ingreso a la Escuela Militar de Venezuela en 1967, un año especialmente difícil para los caraqueños. Mientras la ciudad aún celebraba su cuatricentenario, ocurrió el devastador terremoto del 29 de julio, el cual causó serios desperfectos en las instalaciones de nuestra "Alma Mater". A pesar de las circunstancias, nuestra formación como combatientes en guerra regular e irregular fue férrea. Tuvimos la fortuna de contar con instructores de excelencia, verdaderos maestros del arte militar, enfocados especialmente en la lucha contra la guerrilla venezolana de la época, fuertemente influenciada por la Revolución Cubana.


Si bien entre 1967 y 1971 la actividad guerrillera había declinado —debido al fracaso del desembarco de Machurucuto, las divisiones internas de la izquierda y la política de pacificación de Rafael Caldera—, la insurgencia simplemente mutó de focos rurales a acciones urbanas. Sin embargo, esta realidad no hizo mella en nuestro entrenamiento; realizamos diversos cursos de contraguerrilla, destacando especialmente el de cuarto año en la hacienda "La Elvira", en el Parque Nacional Guatopo. Al egresar como parte de la Promoción "Gral., en Jefe José de la Cruz Carrillo", catorce compañeros fueron designados a las Unidades de Cazadores del Ejército.


En dichos cursos, siempre estudiamos como ejemplo aleccionador la "Emboscada de El Cepo", ocurrida el 13 de marzo de 1966 contra una unidad del Grupo de Caballería "Ambrosio Plaza" en el estado Lara, perpetrado por un grupo de bandoleros de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Sobre este suceso escribiré a continuación.


Hoy se cumplen 60 años de esta acción guerrillera contra nuestro Ejército. En las montañas del estado Lara, en las cercanías de El Tocuyo, se tuvo conocimiento que había actividades de grupos de bandoleros, específicamente integrantes del Destacamento Argimiro Gabaldón, creado a finales del año 1965, al mando de Tirso Pinto y Parisca Mendoza; dedicados a la extorción y el secuestro en esa zona. Para ese entonces activado en ese estado el Teatro de Operaciones No. 3 (TO-3), que tenía su Puesto de Comando en El Tocuyo; este a su vez contaba con el Destacamento “Úrica” que estaba ubicado en Villanueva, del mismo estado. A este Destacamento se le asignó un Escuadrón de Caballería del Grupo de Caballería Plaza No. 1, al mando del Teniente (Ej. Ramón Álvarez Romero, (Promoción General Pedro León Torres, año 1960), QEPD, compuesto por tres Pelotones al mando cada uno de un Sub Teniente y unos cien soldados en total. Esta Unidad Fundamental (UF), ubicó el Puesto de Comando en Fila de Tigre, a unos 21 kilómetros aproximadamente de Villanueva.

El día 13 de marzo, a muy tempranas horas de la mañana, el Tte. Álvarez R., preparó un convoy formado por un vehículo Jeep M-38 A1 y un camión M-35, donde irían el Teniente, un Sub Oficial de la Fuerza Aérea y once soldados; con el objeto de buscar abastecimientos para la UF.


Una vez hechas las diligencias del caso en Villanueva, el Tte. Álvarez R. se dispuso a regresar a eso de las seis de la tarde. En el camino le dieron “la cola” a un matrimonio con una niña, quienes vivían en el caserío Las Tres Cruces. Al estar en las inmediaciones de la curva que denominaban “El Cepo”, estalló una carga explosiva que los bandoleros habían sembrado en la vía carretera y de inmediato empezaron a recibir fuego de fusilería desde las partes altas donde estaban los bandoleros; los vehículos quedaron inoperativos por la explosión el Oficial es gravemente herido de bala y los soldados tratan de repeler el ataque pero la superioridad numérica de los bandoleros hicieron que los que estaban ilesos huyeran por un desfiladero e ir a avisar a su Puesto de Comando.


Los bandoleros bajaron como lo tenían planeado, a la carretera y alinearon a todos los muertos y al que tenía señales de vida lo remataban; al Teniente lo eliminaron a culatazos en la cabeza. Un soldado salvó la vida milagrosamente simulando que estaba muerto. La niña campesina sobrevivió milagrosamente al quedar aprisionada con el cuerpo de sus padres muertos quienes le sirvieron de escudo.


Esta acción duro unos 40 minutos aproximadamente y arrojó un saldo de; un Oficial y seis soldados muertos, dos civiles muertos; dos soldados heridos y dos bandoleros muertos.


Después del suceso se pudo constatar que el sitio de la emboscada había sido preparada con suficiente tiempo y contaba con unos 50 fosos de tirador, así mismo habían preparado una especie de campo minado con un cordón de granadas atadas con hilo de algodón para hacerlas detonar por quien intentase pasar por el sitio.


Lo bandoleros hurtaron y huyeron con el siguiente material: 8 fusiles, 1 Pistola de Gran Potencia, 1 sub ametralladora Madsem, los relojes del personal, las cajas de raciones de combate y unos Bs.2.000,00 en efectivo que llevaba el Oficial para el pago de la Tropa.

La "Emboscada de El Cepo" no es solo un registro en los anales de la insurgencia venezolana, sino una lección de sangre que moldeó la doctrina de nuestra institución. Para la Promoción "General en Jefe José de la Cruz Carrillo", este suceso reafirmó que la excelencia en el entrenamiento no era una opción, sino una necesidad de supervivencia. Al conmemorarse 60 años de aquel fatídico día, el sacrificio del Teniente Álvarez Romero y su unidad, permanece vigente como un recordatorio del costo de la paz y la complejidad de una época que nos obligó a forjarnos como combatientes en tiempos de profunda incertidumbre nacional.



Puerto Ordaz, 13 de marzo de 2026


MILTON R. ABREU A.

Coronel Ejército Siglo XX

 
 
 

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