top of page

No.163 ANIVERSARIO DE BODAS



Los venezolanos somos, en esencia, el resultado de una convergencia histórica prolongada. Nuestra identidad se ha forjado en el crisol de la colonización, de nuestra estratégica posición frente al Caribe y de los sucesivos flujos migratorios que han arribado a nuestras costas. Esta interacción constante no solo ha producido una amalgama de tradiciones culturales, religiosas y filosóficas, sino una síntesis identitaria singular: un sincretismo que teje nuestras raíces indígenas, africanas y europeas en un tejido social único.



Es precisamente esta mezcla la que define nuestro carácter; una idiosincrasia marcada por la resiliencia ante la adversidad, la generosidad y ese humor irónico que funge como herramienta de cohesión. Somos un pueblo que ha sabido equilibrar la faena diaria con la celebración, integrando el júbilo en el ritmo mismo de la vida cotidiana. Prueba de ello es nuestra vasta tradición festiva: poseemos uno de los calendarios con mayor cantidad de días feriados en América Latina.


Más allá de lo institucional, nuestra capacidad de asimilación nos permite adoptar costumbres ajenas, resignificarlas y celebrarlas con una intensidad propia, convirtiéndolas en una parte indisoluble de nuestra cotidianidad. Entre las tradiciones que hemos adoptado y celebramos con especial entusiasmo destacan dos: el cumpleaños, con nuestro sello musical, desde la versión de Luis Cruz popularizada por Emilio Arvelo, hasta la gaita de Armando Molero o el ritmo de Tambor Urbano; y el aniversario de bodas, sobre el cual deseo reflexionar.



Esta última tradición se remonta a la época medieval alemana: cuando una pareja alcanzaba los 25 años de matrimonio, el esposo obsequiaba a su cónyuge una corona de plata, simbolizando la fortuna de una unión que había perdurado en armonía. De igual modo, al llegar a los 50 años, se entregaba una corona de oro. Esta costumbre dio origen a las denominaciones de “Bodas de Plata” y “Bodas de Oro”.



Es una hermosa tradición teutona que simboliza la evolución y fortaleza de la relación a través de materiales cada vez más valiosos; un homenaje al amor que trasciende el tiempo. Aunque los hitos más celebrados son los 25, 50 y 65 años, existen marcas iniciales muy simbólicas, como el papel (1 año), la madera (5) y el aluminio (10).


Hoy, con este escrito, quiero celebrar mis primeros cuarenta y dos años de feliz unión conyugal: nuestras Bodas de Jaspe. Mi amada esposa, Irvid Marines, ha sido mi compañera incansable. A ella quiero expresarle mi gratitud profunda: gracias por haberme comprendido durante todos estos años, por haber compartido la vida exigente y sacrificada de un soldado y por haberme premiado con una hija maravillosa.



Mil gracias, Irvid.

Pido al Todopoderoso que nos siga concediendo la licencia de vivir muchos años más, en sana armonía y con salud plena.

Caracas, 16 de abril de 2026

MILTON R. ABREU A.Coronel, Ejército Siglo XX

 
 
 

Comentarios


bottom of page