No. 172 EL “ILUSTRE AMERICANO” Y LA SOMBRA DE LA DEUDA
- milbreuster
- hace 6 días
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El General Antonio Guzmán Blanco, nacido en Caracas el 20 de febrero de 1829, hijo del fundador del Partido Liberal, Antonio Leocadio Guzmán. Formado en el Derecho y protagonista clave de la Guerra Federal (1859-1863), este estadista y dictador marcó el rumbo de Venezuela a través de tres periodos fundamentales: el Septenio (1870-1877), el Quinquenio (1879-1884) y el Bienio (1886-1888). Es recordado por su impulso a la modernización del país, la instauración de la educación pública obligatoria, la creación del matrimonio civil y la ejecución de obras arquitectónicas que aún definen nuestra estética urbana.
Sin embargo, como diría Perucho, "qué vaina con los peros". A pesar de su legado modernizador, su mandato estuvo signado por un autoritarismo asfixiante, una megalomanía desmedida y episodios de corrupción administrativa que aún resuenan en la historiografía. En 1887, Guzmán Blanco partió hacia París, Francia, donde fallecería el 28 de julio de 1899. Conocido como el "Ilustre Americano", el personaje invita a un análisis más profundo; le dejo a mis lectores la tarea de asignar el "apodo histórico" que, a su juicio, merece este complejo mandatario.
Recientemente, leí con asombro que la deuda externa y los pasivos financieros de Venezuela rondan los $240.000 millones de dólares, una cifra colosal que supera cualquier estimación previa. Este saldo negativo incluye bonos en impago desde 2017, intereses acumulados, reclamos por expropiaciones y deudas pendientes con proveedores. Esta noticia me trasladó inevitablemente a lo que la historia conoce como el "Empréstito de la Federación" de 1863, donde nuestro "Ilustre" fue el protagonista estelar.
Si bien la historia de Venezuela está marcada por los empréstitos desde el alba de nuestra independencia —como los gestionados en Londres en 1822 por Luis López Méndez y José María del Real, o el célebre "Empréstito de Zea" para la Gran Colombia, destinados a sufragar los costos de la guerra y la conformación de la República—, es el empréstito de 1863 el que merece una atención especial por sus particulares sombras.
A inicios de 1863, con la economía devastada tras la Guerra Federal, Venezuela arrastraba una deuda externa estimada en 34 millones de pesos venezolanos (cerca de 6.6 millones de libras esterlinas), resultado en gran medida de la porción heredada tras la disolución de la Gran Colombia. Bajo el mandato del Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, Guzmán Blanco, entonces Vicepresidente, Ministro de Hacienda y Ministro de Relaciones Exteriores, fue enviado a Londres como Ministro Plenipotenciario para negociar un nuevo auxilio financiero.
La banca inglesa otorgó un préstamo por 1,5 millones de libras esterlinas, pero bajo condiciones leoninas. Los términos fueron tan onerosos que la nación apenas percibió un ingreso efectivo de un millón de pesos, comprometiéndose a pagar 10 millones en un plazo de diez años. Además, en una maniobra que marcaría su reputación, Guzmán Blanco se autoadjudicó una comisión del 5%, recibiendo directamente 75.000 libras esterlinas, capital que cimentó la inmensa fortuna que acumularía años después. El General justificaría esta riqueza como "comisiones legales", logrando amasar hasta 100 millones de francos, legitimados, irónicamente, por decretos aprobados a su medida por el Congreso de la época.
La historia de Venezuela parece ser un eco constante de sus propias fracturas. Al comparar el "Empréstito de la Federación" con nuestra realidad financiera actual, no solo observamos una repetición de los ciclos de deuda, sino también la persistencia de una vieja herida: la confusión entre los intereses del Estado y el beneficio personal de quienes lo administran. Guzmán Blanco nos enseñó que la modernización puede ir de la mano con la opacidad, recordándonos que, cuando las cuentas públicas se gestionan en las sombras, es el país el que termina pagando, durante generaciones, los intereses de la ambición ajena.

Puerto Ordaz, 12 de julio de 2026
MILTON R. ABREU A.
Coronel Ejército Siglo XX




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